Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que el camino sea largo. Lleno de aventuras, lleno de experiencias (K.Kavafis).
1/2/10
14/1/10
Un poema en la sexta planta
Corría el año 1999 cuando un desorientado servidor buscaba, en su primero de carrera, la manera de ser arqueólogo en una universidad donde tal camino se ocultaba por completo a los iniciados. Fue entonces cuando, de la planta sexta de la facultad, bajó a darnos una charla una verdadera arqueóloga. Una mujer que había luchado contra viento y marea para realizar sus sueños en una España que, en su tiempo, estaba guiada básicamente por hombres con bigotes. Una España donde la arqueología a veces seguía confundiéndose con la tradición chovinista de los ricos anticuarios del siglo XIX. La charla nos abrió el mundo de la arqueología moderna, de su camino y de sus dificultades.
Al finalizar el acto, me encaminé a la palestra donde se encontraba la que con los años se convertiría en una verdadera amiga y guía en esta profesión. Le manifesté mis preguntas y dudas, y me citó en su despacho unos días después. Allí, aparte de comenzar a ver con claridad los primeros pasos a tomar en la que es hoy mi profesión, obtuve una máxima poética que ha forjado de alguna manera mi visión de la vida a la par que ha dado nombre a este blog.
En una de las paredes del despacho había un poster de un congreso de arqueología clásica, celebrado en Grecia, en el que se podía leer una frase del poeta alejandrino Kavafis sobre una imagen de una cariátide ateniense. Dicho poster decora actualmente, tras la jubilación de mi maestra Pilar, una de las paredes de mi habitación en Madrid. Tal frase me recuerda, cada vez que me encuentro ante alguna dificultad, desilusión o desafío, que el camino es largo y que las experiencias, ya sean buenas o malas, siempre nos enriquecen y nos enseñan.
Brindando por Pilar y por todos vosotros que navegáis hacia Ítaca esperando encontrar miles de pericias y aventuras en el camino os convido a escuchar dicho poema en el siguiente video. Un saludo a todos.
6/1/10
13/12/09
Mi primer naufragio

Finalmente, tras un rato dando vueltas, Mister “sin nombre” y yo pusimos rumbo a puerto antes que todos los demás. El viento nos venía principalmente por la popa así que, como me habían enseñado, solté escota al máximo para que se abriera la vela completamente al viento y nos impulsará a mayor velocidad. La embarcación comenzó a ir más deprisa mientras posiblemente yo, a mis once años, me imaginaba que era un pirata de los mares del sur en busca de un tesoro perdido a la par que me perseguía un imponente galeón inglés. En estas estaba, tan ensimismado, que no me di cuenta de que por la proa, demasiado cargada entre el peso de mi grumete y el impulso del viento, comenzaba a entrar agua a horcajadas.
En cuestión de segundos, el casco de nuestro pequeño bote se fue a pique dejándonos a los dos tripulantes literalmente con el agua al cuello. Y digo con el agua al cuello pues ninguno de los dos nos levantamos de nuestras posiciones mientras nos hundíamos (“¡un capitán nunca abandona su barco!” debía pensar). Así, cuando el casco tocó fondo, la superficie del agua nos llegaba más o menos por la nariz. Después de todo, habíamos llegado a nuestro destino. O casi. Estábamos a unos cinco metros de la ensenada donde varábamos las embarcaciones y la profundidad no superaba el metro.
Desde entonces he realizado más cursos de vela y les prometo, señores, que no he vuelto a hundir un barco. Soy un marinero de fiar. Inexperto, pero de fiar. Me viene todo esto a la memoria pues ayer mismo, por primera vez, atraqué un gran velero de 15 metros de eslora yo solito en el Puerto Tomás Maestre, aquí en La Manga, recibiendo el viento también por Levante. Me quitaba así esa espinita que me acompañaba desde los once años y que contribuyó a que trabajara en barcos hundidos en vez de hundirlos yo mismo.
2/11/09
20/9/09
Nubarrones sobre el Mar Menor
No se confundan, ya saben los que me conocen que pese a los reveses soy una persona bastante positiva y siempre tiendo a buscar soluciones y pensar que todo va a salir de miedo. Pero a veces uno lleva sumadas algunas derrotas en el cuerpo y pensar en nuevas batallas requiere de un esfuerzo cada vez mayor. Aunque, por supuesto, sigo en la convicción de que hay que seguir luchando.
Sin embargo, y aquí acabo, lo bueno de estos reveses es que uno se da cuenta de quiénes son de verdad sus eternos compañeros de viaje. Ciertamente, puedo decir que tengo la suerte de haberme juntado a lo largo de mi corta travesía con unas amistades extraordinarias, unos caballeros de mi mesa redonda particular que han demostrado una abnegación sin igual a este “rey” con minúsculas. Gracias a todos chicos, sois increíbles.
18/9/09
mas todo se confunde
entre un millon de huesos
y derrumbes
a si que el beso huye
con ojos de reproche
mientras la sangre fluye
por las noches
la muerte se ha regado
por toda la pradera
aquel que la ha sembrado
¿que le espera?
dicen que el responsable
nunca ha gastado cuernos
solo un traje impecable
en los infiernos
y vuelve la necesidad
de repasarme donde estoy
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy
la esfera agonizando
todos los días explota
y nadie esta mirando
que esta rota
35 mil niños
mataron ese día
la tele no hizo un guiño todavía
y vuelve la necesidad de repasarme donde estoy
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy
grandes ilusionistas
con hazañas de alarde
dicen que son altruistas
los cobarde
mientras el poderoso
mas ordena y mas traga
y el pequeño ripioso
siempre paga
y vuelve la necesidad
de repasarme donde estoy
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy
creí que nadie estaba
que nada respondía
pero el amor velaba todavía
y el viejo centinela
en medio del desierto
prendió infinitas velas
por los muertos
y vuelve la necesidad
de repasarme donde estoy
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy
y vuelve la necesidad
de repasarme donde estoy
si existe i no la humanidad
y si se ha visto hoy
y si se ha visto hoy
hablado:
quiero cantarte un beso
mas todo se confunde
entre un millón de huesos y derrumbes
a si que el beso huye
con ojos de reproche
mientras la sangre fluye por las noches
la sangre se ha regado
por toda la pradera
aquel que la ha regado
¿que le espera?
dicen que el responsable
nunca ha gastado cuernos
solo un traje impecable
en los infiernos"